Belgrano : Diez mil corredores desafiaron al frío en el medio maratón.

Carreras de calle. Se largó todavía a oscuras y con apenas 5 grados. El recorrido pasó por Palermo, Belgrano y Núñez. Fue la segunda prueba del año de 21 kilómetros, una distancia que cada año suma más participantes. Era de noche. Hacía mucho frío. No importaba. Había 10.000 remeras amarillas que se iluminaban al pasar bajo los reflectores. Abrigados, desabrigados, con mangas largas, calzas, gorros y guantes. Y también en musculosa y pantalón corto.
  


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Diez mil corredores desafiaron al frío en el medio maratón.   
18/6/14

10.000 personas corrieron ayer el medio maratón que organizó Nike por Palermo, Belgrano y Núñez. Y en medio de un importante despliegue, hubo un mundo de sensaciones. Porque correr por las calles de la Ciudad provoca eso, y expone múltiples manifestaciones que van de la alegría a la emoción. Se ven abrazos y lágrimas, se escuchan gritos. Gente que corre en grupo o en soledad. Todos, con el objetivo de cruzar la meta tras recorrer una distancia que no es sencilla, pero a la que cada vez se le animan más corredores: de los 1.900 que en 2008 hicieron el medio maratón de la Ciudad se pasó a los 18.000 del año pasado.

“Van a ver el amanecer mientras van corriendo”, animó Julián Weich desde el escenario. Y allí fue la marea humana que se forma cada vez que se larga una carrera de este tipo. A buscar un desafío mayor, a bajar el tiempo de alguna carrera previa, o simplemente a hacer de acompañante de amigos o compañeros de entrenamiento.

El ganador, Luis Molina, llegó con un tiempo de 1h:04m:46s.

Entre las damas, la más rápida fue María de los Angeles Peralta (1h:15m:49s).

Detrás cruzaron la meta otros miles. Algunos en una hora treinta, otros en una hora cuarenta y cinco, o en dos, o en más. Cada uno en lo suyo, y al mismo tiempo todos juntos. En el recorrido se ve y se siente un esfuerzo común. Los que van rápido alientan a los que andan más lento. Y estos últimos retribuyen cuando el hay tramos de ida y vuelta en los que se cruzan.

Y entre los 10.000 aparecen las historias. Como la de Juan, que volvió a correr 21 kilómetros luego de una lesión que lo dejó sin poder cruzar los Andes. O como Andrea, que un día, sin haber corrido antes, se propuso completar un medio maratón: ayer cruzó la meta por tercera vez en esa distancia. También Joaquín Arbe, que llegó en micro desde Esquel y salió quinto en la clasificación general (ver Viajó...).

Otra evidencia de que los 21K suman participantes es la gran presencia de los grupos de entrenamiento.

Con gazebos y carpas comenzaron a instalarse cuando todavía era de noche y se fueron multiplicando hasta la hora de la largada.

Para la organización, abastecer a 10.000 corredores implicó contar con 10.000 botellas de 1 litro de agua mineral y otras 18.000 de medio litro. También se distribuyeron, en la llegada y a lo largo del recorrido, 17.000 bananas, 1.600 kilos de naranja y 8.000 medialunas. Al final, a cada corredor lo esperaba una manta térmica. El sol ya brillaba y la temperatura había subido a unos 10 grados. Igual, nadie tenía frío.



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