Belgrano : Cruzó los Andes para llegar a ser gran parrillera

Un extranjero en Buenos Aires. Gloria Vivallo. Chilena Vino a estudiar Comercio Exterior y terminó trabajando con su marido, experto asador. Acaban de recibir un premio en China. La novena región de Chile, Araucanía, fue mi lugar de nacimiento y donde ubico mis orígenes. Llegué a la Argentina a fines de 1976, en primer lugar a Bariloche, donde crecí. Pero me esperaban las sorpresas de Buenos Aires, adonde recalé en el 94, a estudiar Comercio Exterior.
  


 Noticias actuales del deporte.
Cruzó los Andes para llegar a ser gran parrillera.   
18/6/14

He vivido en distintos barrios: apenas llegué, en Balvanera, en una pensión en la cuadra del Café de los Angelitos; después me mudé sola a Belgrano (allí pase casi 10 años). Hoy vivo en Núñez, para estar cerca de mi gran ocupación actual, mi trabajo, que se volvió lo más importante de mi vida porque combina mis dos pasiones: la Escuela Argentina de Parrilleros, que funciona dentro de la parrilla Checho, y mi compañero en la vida y en todo, el argentino Carlos López, que la dirige desde hace 36 años y acaba de volver de China con el premio el Mejor Libro del Mundo en la competencia Gourmand International.

Como chilena, me encuentro muy cómoda en Buenos Aires, porque acá están mis afectos más profundos y mis grandes historias, las que me marcaron. Me encanta Núñez porque es tranquilo, tiene muchos accesos rápidos, y me permite disfrutar de una casa con jardín, para cuidar mis plantas. Con mi Chile original, el lazo que me une es la familia: abuela, tíos, primos, que se extrañan y con los que nos visitamos. Tengo de Chile recuerdos lindos, muy lindos festejos, grandes reuniones familiares. Lo que más recuerdo es que para las comilonas familiares todos teníamos que cooperar, hasta los niños, y eso hacía de las comidas momentos muy especiales.

En Buenos Aires estudié mi carrera, mientras trabajaba en atención a clientes en las Galerías Pacífico; después fui vendedora de telefonía celular, y hoy estoy dedicada de lleno a la gastronomía, y sobre todo la atención al público, como una anfitriona en nuestra parrilla. Me fascina la pasión de los argentinos por la carne. Incluso hay extranjeros que llaman desde todas partes del mundo para venir a Buenos Aires solo para cursar y saber cómo hacer el asado “a la argentina”.

Lo que más destaco de Buenos Aires es su diversidad y la calidad de la gente, su actividad cultural y recreativa: acá siempre tenés algo para hacer; pero sobre todo, su vida comercial y gastronómica, tan rica y variada.

Lo que más extraño de mi Chile natal son sus ferias al aire libre: manzanas enormes de ferias donde se ve a los araucanos, tanos y gallegos, que conviven y tienen sus puestos que desbordan de mercadería; mi abuelo tuvo su puesto y vendía quesos. Todos los días yo iba con mi abuela a comprar en las ferias; hoy siguen igual, parece no haber pasado el tiempo El valor de la gente de Buenos Aires es enorme, ya que me recibieron amorosamente, me hicieron más fácil mis primeros días en esta gran mole; siempre me rodeó gente positiva, y para mí como chilena se terminó ese mito de que los porteños son unos soberbios y que a nadie le importa lo que le pase al otro: es un pueblo solidario y amiguero, siempre supe quién era mi vecino.

Para salir a caminar me gusta Palermo; me encantan las tiendas: en primavera/verano es un shopping al aire libre, más sus restaurantes, donde podés pasear horas sin cansarte. Y adoro los lagos de Palermo, sobre todo en la época que llegan las garzas: es un desenchufe y está a pocos metros de mis lugares habituales.

La comida favorita, la que yo preparo en casa, es pastas con estofado de carne. O simplemente unos bifes a la plancha con ajo y un par de huevos fritos: pero ahí el experto es Carlos, mi media naranja y maestro parrillero en Checho y en casa, eso no se puede evitar. Hace doce años que estamos juntos. Tiene un sobrenombre cómico, que parece lo contrario a su profesión: le dicen Paty, aunque se dedica al asado. Le han llegado a decir “el hombre de los cien mil asados” por todo lo que sabe. Me siento partícipe del libro que él escribió y con el que ganó el premio: Escuela Argentina de Parrilleros/El Libro . Hay que imaginarse que un argentino le ganó a un grande como Anthony Bourdain. Es increíble. Nunca hubiera soñado que todo esto podría pasarme. Estar al lado de un porteño tan talentoso y encima, estar en China cuando recibió el premio en la cena de gala de los Gourmand International/Gourmand World Cookbook Awards. No pude creer lo que estábamos viviendo hasta que volvimos, hace pocos días.



Etiquetas:

Barrio







.